En corto: elegimos el inversor según tu casa, no al revés
El inversor es el corazón de tu instalación solar: marca cuánta potencia puedes manejar, si vas a poder añadir una batería y si tu casa sigue funcionando en un apagón. Por eso no lo elegimos por el precio más bajo, sino por tu situación: tu conexión, tu consumo y lo que quieres. Esa es la diferencia entre una instalación que funciona bien durante años y otra que querrás cambiar dentro de dos.
En qué nos fijamos
Antes de elegir un inversor miramos cuatro cosas:
- Tu conexión — monofásica o trifásica. Eso determina qué tipo de inversor encaja y cuánta potencia puedes conectar.
- Tu consumo — aires acondicionados, piscina, bomba de calor, quizá un punto de recarga. ¿Cuánto pides a la vez?
- Tu tejado — un solo faldón o varias orientaciones, con sombras o sin ellas. Eso determina el número de seguidores MPP y la tecnología.
- Lo que quieres — ¿quieres respaldo en un apagón?, ¿quieres batería ahora o más adelante?
Y solo después elegimos el inversor que corresponde. El inversor se adapta a tu casa, no al revés.
Las decisiones que tomamos
Con eso sobre la mesa tomamos tres decisiones, y siempre te las explicamos:
- Preparado para batería (híbrido) por defecto. De serie montamos un inversor al que más adelante puedes añadir una batería sin cambiar el inversor. Así ni pagas de más ahora ni te quedas atado.
- Monofásico o trifásico. Una vivienda normal va en monofásico; un chalet grande con mucha potencia, en trifásico. Por qué funciona así lo tienes en Monofásico o trifásico en España.
- La clase de batería correcta. Para prácticamente cualquier vivienda —también un chalet grande en trifásico— la baja tensión (48 V) es la mejor opción: más barata y universal, y escala de sobra hasta lo que pide una casa. La batería sigue al inversor; el porqué está en Batería doméstica de baja o de alta tensión.
Un inversor que encaja con tu casa a veces cuesta algo más al comprarlo, pero te ahorra una reforma cara y una instalación floja más adelante.
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Dónde falla una instalación barata
No todos los instaladores toman esas decisiones. Esto es lo que falla cuando solo se mira el precio:
- Un inversor estándar para todas las casas — pequeño para uno (sin margen para ampliar), grande para otro (pagas por una potencia que no usas).
- Sin preparación para batería — un inversor de red barato sin opción de batería significa que, si algún día quieres almacenamiento, hay que cambiar el inversor entero.
- La fase equivocada o sin respaldo — una instalación que no mira tu conexión ni tu necesidad de respaldo te deja a oscuras en el primer apagón.
No son detalles: de eso depende que tu instalación siga teniendo sentido dentro de cinco años.
Qué te aporta nuestra elección
- Bien de precio — pagas por lo que encaja con tu casa, ni de más ni de menos.
- Preparado para el futuro — siempre puedes añadir una batería, sin cambiar el inversor.
- Buen respaldo — tus aparatos importantes siguen funcionando en un apagón.
- Legal y en regla — dimensionado y registrado según la normativa española.
Qué hacemos nosotros
Calculamos tu instalación con tu conexión y tu consumo, y elegimos el inversor y la batería que corresponden — y te explicamos por qué. Así sabes exactamente qué tienes, y por qué encaja con tu casa.
Y al final de todo esto está lo que de verdad importa: lo que dejas de pagar cada mes. Con la factura de la luz como está, una instalación doméstica aquí se suele amortizar en 5 a 7 años —de 4 a 6 si entran las ayudas— y por los excedentes que viertes cobras en torno a 0,065 €/kWh. Miramos qué ayudas hay abiertas en tu municipio: la subvención de rehabilitación (hasta el 40 %, con un máximo de 3.000 €), las bonificaciones del IBI y del ICIO, y las deducciones en el IRPF. Y si prefieres no soltarlo todo de golpe, se puede pagar a plazos, muchas veces por una cuota parecida a lo que ya pagas de luz.
¿Y tus vecinos? Si lo hacéis juntos —el mismo día o uno detrás de otro— hay descuento para los dos. Un solo desplazamiento, un solo montaje del equipo, y el ahorro se reparte. Coméntaselo, que en esta costa las mejores instalaciones han salido casi siempre de una conversación entre vecinos.
Pide tu presupuesto sin compromiso — sin prisa y sin que nadie te presione. Nos llamas o nos escribes, lo hablamos con calma por teléfono, y tú decides cuando lo tengas claro. Aquí estamos desde hace seis años y aquí vamos a seguir.