En corto: aislado es más que paneles y una batería
Una instalación aislada significa que tu casa funciona — en parte o del todo — con tu propio sol y una batería, sin depender de la red. Eso pide, por encima de una instalación normal, unos componentes de más: una batería, un cuadro de conmutación/backup y algunas protecciones extra. La partida más grande casi siempre es la batería; lo demás son unos cientos de euros en material eléctrico.
Qué hace falta además
Una instalación conectada a red se apoya en la red cuando el sol no aprieta. Aislada, todo eso lo tiene que resolver ella sola, y para eso necesita:
- Una batería — obligatoria en aislado. De día la carga tu sol; por la tarde y la noche tiras de ella. Es, de largo, la mayor partida de un sistema aislado.
- Un cuadro de conmutación/backup — pasa tu vivienda a la batería de forma limpia, en menos de un segundo, para que no notes nada. También decide qué circuitos (tus cargas críticas) mantienen corriente siempre.
- Protección de batería en corriente continua — un fusible o magnetotérmico robusto que aísla la batería con seguridad.
- Normalmente un inversor más potente o trifásico — porque toda la casa funciona sobre el inversor, no solo con lo que dan los paneles en ese momento.
- Opcional: toma para un grupo electrógeno — para esa rara semana oscura de invierno. Con un conmutador automático, el generador entra si la batería amenaza con quedarse sin carga.
¿Monofásico o trifásico?
Eso depende sobre todo de tu acometida actual, no del número de paneles. Una acometida monofásica (230 V) admite en España hasta unos 14,5 kW — de sobra para la mayoría de viviendas, incluso con un buen sistema solar. Necesitas trifásica (400 V) si tu casa ya la tiene, o si demandas mucha potencia a la vez: una villa grande con varios aires acondicionados, piscina y quizá una bomba de calor. La trifásica reparte bien la carga; sale algo más cara, y eso va incluido en la estimación de precio.
¿Dónde está el sobrecoste?
Para que te hagas una idea honesta: por encima de una instalación normal, el material eléctrico extra — el cuadro de conmutación, la protección de batería y el montaje más robusto — ronda de unos cientos hasta cerca de mil euros, según el tamaño y según sea mono o trifásico. Y por encima de eso viene la batería, que es la partida más grande. En nuestra estimación de precio eliges aislado y batería, y ves al momento en cuánto se te queda más o menos para tu caso.
Una instalación aislada no es “paneles y desenchufar de la red”. Es un sistema que hace funcionar toda tu casa de forma autónoma — y eso pide la conmutación y las protecciones adecuadas, bien hechas según la norma.
Qué hacemos por ti
Nosotros dimensionamos el sistema a tu consumo, elegimos el inversor y la batería adecuados, montamos el cuadro de conmutación y protección y lo damos todo de alta legal en Industria. Así tu casa funciona segura y autónoma con tu propio sol.
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